24 de junio de 2009

Luzmarina II [una entrada de Antonio Casado]

Antonio Casado nos cuenta, siguiendo el hilo de aquella entrada de hace unos meses, el camino de evolución en la búsqueda un prototipo mejorado de su idea de guitarra; aunque no tengamos una especial inquietud por la música o los instrumentos, sus observaciones y comentarios son interesantes por lo que tienen de acercamiento a las propiedades de los materiales y el desarrollo del proceso creativo de un diseño de formas y estructuras adecuadas a la función de generar música. Toma el espacio su voz:

ARGUMENTOS SONOROS EN LA GUITARRA CLÁSICA

En el poco tiempo que llevo ejerciendo de guitarrero, he podido comprender el oficio y mucho del comportamiento sonoro del instrumento. Lejos de interesarme la guitarra como lo que se podría llamar un “mueble joya”, repleto de marquetería y adornos, me interesa el instrumento productor de sonido musical.

Mis conclusiones son las siguientes (hasta la fecha):
La resonancia de la guitarra está fundamentalmente en la caja armónica (tapa y fondo), y esto, de boca para abajo. Mucho menos de boca para arriba, costados y mástil, si bien es verdad que en todas las zonas se amplifica el sonido.

Estoy trabajando con maderas de beta muy compacta y fina, como el abeto alemán y el cedro. No me gusta el palosanto para la caja armónica, ni siquiera en los aros. En cambio el ciprés hace unos costados con buena transmisión sonora. Otra cosa que he descubierto es que se está fabricando la guitarra muy “blindada”, o con demasiados refuerzos internos. Os puedo asegurar que resiste perfectamente con mucho menos varetaje.

He construido dos guitarras con doble tapa armónica, más otras dos que hizo el luthier José María Gil Chueca de Teruel, basadas en estos principios, y todas ofrecen un sonido de gran calidad. Mi proyecto es hacer una gemela con tapas de cedro, esperando un sonido más grave. Y el futuro será una guitarra con caja asimétrica, donde espero potenciar los graves y los agudos de forma equilibrada.

Si tuviera apoyo económico, daría un vuelco a la forma tradicional de construir este instrumento, creando un taller de investigación del mismo… A lo mejor termino haciéndolo, aún sin apoyo, porque soy un loco de todo cuanto le rodea, ya que, como muchos sabéis, vengo investigando, desde hace algún tiempo sobre la luthería de la guitarra española. No era mi oficio, pero, poco a poco, lo voy controlando.

LUZMARINA

He modificado de forma substancial la estructura interna del instrumento y también la curvas y dimensiones de la caja armónica. Todo ello se ha materializado en dos primeras guitarras, con un sonido excelente, en la primera, y de gran calidad y potencia, en la segunda. Parece que no necesito abuela para autoalabarme, pero como quiera que así opinan los profesionales consultados, puedo permitirme la licencia de afirmarlo. Todo ello sin perder el timbre tan personal de nuestro querido instrumento.

Entre las opiniones que he ido recabando en los foros en los que intervenido presentando mi trabajo, algunas me han tachado de lunático (loco) otros me han bendecido y muchos deseáis conocer detalles técnicos y que muestre los planos que utilizo. Esto no lo voy a hacer, por un principio elemental de propiedad intelectual, pero voy a dar algunas pistas, a ver si entre todos mejoramos un instrumento que no se ha revisado esencialmente desde Antonio de Torres (1817-1892).

Primero: una reducción drástica del varetaje y refuerzos.

Segundo: una caja armónica algo mayor y con nuevo trazado del curvado de los costados.

Tercero: doble tapa armónica, que invalida el fondo de palosanto (por lo general) de toda la vida.

Cuarto: alma opcional, dependiendo del tipo de repertorio que se interprete. Con el alma, la guitarra suena más como a barroca.

Quinto: sólo tengo experiencia con el abeto alemán y con el cedro para las tapas armónicas.

Sexto: olvidaros del palosanto para los costados; pero ir a una madera compacta y con la elasticidad del, por ejemplo, ciprés.

Regla General: olvidaros de la guitarra de toda la vida y pensad en la primera tapa armónica como si fuera el parche de un timbal. Así mismo, mirad el conjunto del instrumento como si de un arco se tratara.

Si la construís teniendo en cuanta estas directrices, haréis un instrumento musical excelente. Si, además, sabéis trabajar la madera para darle un bello acabado, habréis logrado una joya.

¡Por favor! Menos de barniz y NADA de poliuretano a pistola, NADA de siliconas ni aceites. Todo barniz añadido cambia las propiedades de la madera en las de los plásticos. Finas capas de goma laca son lo más apropiado y bello.

Un saludo para todos. Recibiré con gusto vuestras opiniones.

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