14 de mayo de 2009

El módulo urbanístico de Rebéitez


Las conclusiones oficiales halladas en esos días no hicieron más que confirmar lo que, de una manera u otra, ya todos habían ido comprobando a lo largo de años de viajes y noticias entre los distintos módulos.

Cuando en 2074, Patricio Reyes, gobernador de la región trascasiana, comunicaba públicamente la implantación de 250 módulos de Rebéitez para la urbanización de las grandes llanuras norteñas, el mar de dudas sobre su funcionalidad y coherencia no podía presagiar, pese a su polémica y ruido inicial, el verdadero desenlace de su implantación. El propio Rebéitez nunca sospecharía las consecuencias de la aplicación de su módulo urbanístico "pueblo_uno".

El denominado módulo "pueblo_uno" era el elemento que concretaba sus ideas sobre un urbanismo real, alejado de presupuestos científicos y que posicionaba al hombre y sus relaciones como eje de su futuro desarrollo. Dicho módulo había sido definido por Sebastián Rebéitez como la mínima unidad de urbanización comunitaria y autogestionada; esa unidad se construía a imagen y semejanza de su pueblo natal, su ideal de urbanización para la comunidad: la misma distribución de calles, el mismo número de casas, la misma ubicación y mismo tamaño de los servicios para la comunidad, el mismo número de familias alojadas...

Con todo, los efectos no empezaron a notarse hasta entrado ya el siguiente siglo, en torno al 2110; los rumores pasaron a ser noticia y Gerardo Reyes, gobernador entonces, tuvo que hacer públicos los estudios realizados. Las conclusiones de los mismos marcaron a la región trascasiana durante años y obligaron, finalmente, a la deconstrucción del proyecto de Rebéitez.

Para comprender mejor el alcance de los sucedido, extraemos algunos ejemplos de los consignados en el informe. Los técnicos hablaban de como, pasada la primera generación de habitantes, en cada uno de los 250 módulos habían podido certificar que las tiendas de ultramarinos se hallaban regentadas, en un 90 por ciento por mujeres, mujeres que en un 70 por ciento se llamaban Herminia, como aquella que durante tantos años atendiera al Rebéitez niño. Las estadísticas confirmaban que el número de niños escolarizados en 2102 era exactamente de 42 en el 98 por ciento de los módulos. Que en todos, menos en tres, el alcalde era un hombre de mediana edad y aspecto algo desaliñado llamado Laurencio Doré; que su amante se encontraba, en cada una de aquellas unidades de urbanización, en la misma casa, la número 14 de la calle del Raso, y que en todos respondía al mismo nombre, Teresa... que en todos y cada uno de los módulos fue noticia la muerte del cartero Tonino picado por una abeja (en el módulo 188 mantuvieron que fue mordido por una serpiente, pero se sospecha que tal afirmación fue fruto de un cierto esnobismo).

Se tiene constancia de que, en cada uno de los distintos núcleos urbanizados, sus habitantes fueron felices viendo al equipo de fútbol local ganar al temible Castrodelierro; se comprobó además, que en todos y en cada uno de los módulos se celebraron funerales, bodas y bautizaron a sus hijos... algunos, lógica y estremecedoramente, lo fueron con el nombre de Sebastián Rebéitez...

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