27 de marzo de 2009

El método de las cinco es


Llevo una temporada dándole vueltas a un método... un método que no es riguroso con la ciencia; tampoco con la filosofía pero, a cambio, permitiría añadir matices de manera simple, también palabras y razones (y números) a las apreciaciones de valor, a las percepciones sobre distintos objetos, sobre todo, aquellos diseñados para nuestro uso, pero que podría extrapolarse a tantos ámbitos como uno compruebe que le funciona.

En su momento, me llamó la atención como David Skopec, profesor en sistemas visuales, explicaba cuantitativamente variables cualitativas en el contexto de la apreciación de una maqueta digital. La valoraba en torno al equilibrio de tres ejes: el Pathos, o aspecto emocional; el Ethos, el aspecto moral y el Logos o racional.

Siguiendo una estrategia didáctica para adaptarlo a mis planes, me planteé cinco y no tres ejes. Aunque pueda parecer que se complica la gráfica, me parecía más simple especificar mejor cada una de las cinco variables que intentar responder a ejes que podían encontrarse demasiado solapados en según que caso y en otros, un mismo eje podía desdoblarse en aspectos para mí diferenciados. Por otro lado, cambiar esas bellas palabras por otras cinco con un significante más actual y cercano, encontrando con un poco de suerte y encaje, que podían empezar todas por la letra e, procuraba una mayor facilidad a la hora de reconocer los atributos que intentaban definir y facilitaba su recuerdo y explicación.

La solución es un pentágono con cinco ejes que, partiendo del centro, valor cero, sube hasta sus vértices con valor 5. Una vez asignados valores para cada categoría, el valor de la suma de sus cinco ejes se divide entre 25; el resultado entonces se acercará a uno (la perfección) o a cero (una desgracia)...

Teniendo en cuenta que la realidad es una piel de cebolla que no se deja pelar tan fácilmente pero reconociendo que de alguna manera ha de intervenirse en la realidad, los ejes serían los siguientes:

estética, ética, ergonomía, economía y emoción; sin distinción de peso entre ellos

estética el Pathos original fue desdoblado en Estética y Emoción; por Estética vamos a valorar el grado en el que reconocemos en el objeto de estudio su belleza: bondad formal, complejidad estructural, sencillez constructiva, armonía del color, calidad del diseño, de los materiales, etc. formarían parte de este eje.

ética por Ética vamos a valorar aquellos aspectos ligados al objeto, a su función o a su fabricante y/o diseñador emparentados con el bien común; esto sería, por ejemplo, si el proceso de su fabricación es sostenible con el medio ambiente y con la utilización de energía, si su compra o uso respeta leyes, normas, genera riqueza, mejora de alguna manera a la sociedad, soluciona problemas fundamentales, si responde a la primera imagen que de él se obtiene, si no defrauda... También aquí valoramos su durabilidad y robustez en relación con su precio, por ejemplo.

ergonomía como vemos, hay puntos de solapamiento entre todos los ejes, la piel de cebolla de que antes hablara, aunque vamos a intentar especificar más. En el eje de Ergonomía se van a valorar asuntos como la adecuación de lo diseñado a su función y a quien ha de utilizarlo, la maniobrabilidad, legibilidad, funcionalidad o usabilidad de lo estudiado. Nos movemos en territorios de la técnica, del citado Logos.

economía eficiencia descubrimos en el eje de Economía Eficiencia si lo que ocupa nuestra mirada podría haberse resuelto de una manera más simple, con menos recursos, pero no ya con las miras "eticas" sino con el punto de vista de optimización del trabajo y la energía.

emoción cuando desollamos al bicho de razones, moral, belleza y bondad, nos queda la emoción y los valores simbólicos que propone; ¿lo diseñado enamora, conmociona, asusta o toca zonas alejadas de nuestra lógica? ¿Despierta en nosotros el deseo de utilizarlo? ¿Propone nuevos ritos de uso, divertidos incluso antes que eficaces? ¿Emociona?

Seguiremos modificando, profundizando y escuchando, pero antes, un ejemplo:

El Ipod Suffle, de Apple, el antiguo, no el de tercera generación, tiene para mí un 0,84 en el test de las cinco es. Si me preguntan por qué me gusta tanto puedo recordar mi gráfica y, repasando mentalmente la estructura del análisis, decir que mi valoración es buena por que no pesa casi nada, que para mis necesidades de escucha, con un gigabite tengo más que de sobra; que me divierte y relaja no tener que ocuparme de leer en una pantalla el título de canciones y autores de los que no deseo ni necesito información; que tiene una pinza que me permite hacer deporte, moverme o trabajar sin estar pendiente de que pueda caerse o romperse; que transmite solidez, su batería dura lo suficiente como para usarlo durante días y viene empaquetado en un estuche compacto y original. Que tiene una manera muy simple de recibir las pocas órdenes que necesita y escucho música aceptablemente bien para ser recibida de unos minúsculos cascos. Que no es excesivamente caro y que representa muy bien los valores de la compañía Apple con los que es fácil identificarse y que posee unas buenas curvas. Que funciona sin hacerle caso.

Que un saludo.

Añadido: más tarde, he reflexionado y he decidido cambiar Economía por Eficiencia que evaluaría el grado de eficacia alcanzado con un óptimo aprovechamiento de los recursos.

1 comentario:

JM Lorite dijo...

COnsulté a Joaquín Sampedro, director de marketing en Cohaerentis Consultores, sobre la posibilidad de conceptualizar unas categorías para la percepción de la marca. Os copio su comentario, es muy interesante.

Mi relación con la marca está en la relación de esta con su público objetivo y por lo tanto hablo de atributos ( p.e. Inspiradora (anima, entusiasma, motiva), humana (accesible, transparente, sincera), ingeniosa (inteligente, creativa, aguda), iluminadora (aclara, explica, informa) ) y valores (cercana, valiente, reveladora, fácil, divertida...) de la misma, además de dotarla de aspectos más o menos humanos, como por ejemplo el Sistema de Identidad de Marca siguiente ( hace tiempo leí algo sobre este sistema a David A. Aaker:

1º Marca como producto:
-- Alcance del producto
-- Atributos del producto
-- Valor/calidad
-- Usos
-- País de origen
2º.- Marca como organización
-- Atributos organizativos (p.e. innovación, preocupación por el cliente - Sociedad Web 2.0 -, confianza
-- Local vs. Global
3º Marca como persona
-- Personalidad ( genuina, enérgica, ruda...)
-- Relaciones marca/ cliente( amiga,consejera, empática...)
4º.- Marca como símbolo
-- Imaginería visual y herencia de la marca.

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