24 de octubre de 2012

La hija de Punset



Sólo hay dos programas televisivos que compartamos toda la familia: los primeros son ese tipo de documental donde, tarde o temprano, el occidental que acompaña a una tribu ignota pero acogedora debe participar en la caza de una serpiente que, para sorpresa de todos y delicia de la pequeña de mis nenas, tiene en su interior una cría de okapi enterita a medio digerir. Tras unos segundos de incertidumbre del occidental por ver qué comerá esa noche, si carne de serpiente o carne de okapi putrefacta por los ácidos gástricos del ofidio, los cazadores desechan el relleno y se van todos tan contentos a danzar por el trabajo bien hecho mientras yo dejo de comer costillas y paso al postre directamente.

El otro es Redes, el programa de divulgación científica que dirige y presenta Eduard Punset. El último que hemos visto todos machiembrados en el sofá trató sobre la influencia beneficiosa que aportan los videojuegos y, en especial, los de acción y "disparos" –los violentos, vamos– en aplicaciones como la educación o la rehabilitación de pacientes.

Todo interesantísimo hasta que, casi al final, Elsa Punset –filósofa, escritora e hija del director del programa– dedica unos minutos a advertirnos sobre los beneficios y peligros de la tecnología que nos rodea por todas parte. Llegado un momento del programa, se acerca a una pareja que, sentados en una cafetería está cada uno inmerso en la lectura de la pantalla de sendos iPads y, al estilo de una abuela comprensiva pero sabia y decidida, les arrebata las tabletas para explicar a la cámara que debemos recordar cómo nos comunicamos, mirándonos a la cara, aproximándonos el uno al otro con una postura relajada y asimétrica (en el vídeo se les ve muy naturales y asimétricos); inmediatamente la pareja empieza a dialogar y parece que todo se resolverá con el nacimiento de una relación inquebrantable.



Ella no es la única que entiende la tecnología como un hecho exógeno que ha venido a trastocar y transformar nuestra forma de vida; desde el principio de los comienzos de los estudios sobre la tecnología y hasta prácticamente finales del siglo pasado, el determinismo tecnológico ha intuido que la tecnología se desarrollaba de forma autónoma a la sociedad, siendo el verdadero motor de esta y, por lo tanto, debíamos aprender a adaptarnos a sus impactos, prevenirnos de sus consecuencias y aprovechar sus potencialidades; así, el feudalismo habría llegado por el uso del estribo (Heilbronner, 1997), la Reforma se habría propagado por la invención de la imprenta, la Revolución Industrial por la máquina de vapor, etc.

Pero de pocos años a aquí, se están desarrollando estudios que, a través de casos concretos, demuestran que la tecnología —su desarrollo, conceptualización, diseño y uso– nace de presupuestos sociales, de la escala de valor de aquellos que la han inventado y la van a hacer funcionar; de condicionamientos políticos, de intereses varios, de fuerzas de poder que, incluso, deja terreno para la participación del azar y otras variables alejadas de la eficiencia económica o la eficacia tecnológica. En un ensayo de Paul David (1985), por ejemplo, se explican los condicionamientos que hicieron triunfar al teclado QWERTY por encima de sus competidores mucho más eficaces desde el punto de vista de la ergonomía y la velocidad de escritura. En otros, se analiza el desarrollo tecnológico que acompañó a objetos como la bicicleta o el porqué de impactos tan profundamentes distintos a los occidentales de tecnologías como la imprenta o la brújula en la China imperial.

En fin, que no hace falta arrebatarnos con una sonrisa el iPad de las manos para que el de las gafas conozca a la rubia. Y que nadie entienda esta entrada como una crítica a Redes; es el programa que más valoro de la programación y el único que disfruto en familia, sabiendo que mis nenas, aunque se lo tragan como aquella serpiente el okapi, sin masticar, les nutrirá a su tiempo.


Heilbroner, R.L. 1997. “¿Son las máquinas el motor de la historia?”. En: Smith, M.R. y Marx, L. (eds.). Historia y determinismo tecnológico. Madrid: Alianza; 69-82.

David, Paul .A. 1985. “Clio and the Economics of QWERTY”. The American Economic Review Vol. 75, No. 2, Papers and Proceedings of the Ninety-Seventh Annual Meeting of the American Economic Association (May), pp. 332-337.


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