27 de octubre de 2011

Vencidos con-vencedores (en tres actos)

La Víctima, el Testigo y el Asesino. Óleo sobre tabla. JM Lorite


ACTO I
La pieza

—Busca allí donde los fragmentos sean más pequeños.
—¿Puedes describirme mejor su forma?
—Debe de tener el tamaño de una caja de zapatos, algo más pequeña, de color rojizo; quizás me engañe la memoria.
—Es difícil remover tal cantidad de escombro. Si al menos pudieses ayudarme o proporcionarme más detalles.
—Sé que, cuando la encuentres, la reconocerás enseguida porque te traerá el recuerdo de aquella otra pieza con la que ensambló un día.



ACTO II
Los dos soldados

—He sido un soldado que ha luchado por su patria. Como tú por la tuya. Ni más ni menos.
—Bien, soldado. ¿Por qué abandonas la lucha armada?
—Por encontrar un camino político al conflicto.
—¿Por conflicto te refieres a la guerra entre un país ocupado contra su ocupador?
—Sí.
—En guerra, abandonar la lucha es una rendición.
—Es una postura que opta por la política, y no las armas, porque apuesta por un escenario de paz.
—¿Se hubiera tomado esa postura sin la presión policial y judicial?
—Sin duda.
—Entonces, ¿es que se ha conseguido la libertad para tu pueblo?
—No. Queda ahora un intenso camino por lograr que nuestro pueblo sea quien decida su destino.
—¿Y por qué volver a la paz? Sintiendo que tu patria sigue ocupada, ¿es que ya no merece el vertido de más sangre? Y, si nunca la mereció, ¿no es entonces hora de reparar el horror?




ACTO III
La pareja

—¿Cómo has pasado el día?
—Bien.
—¿No cenas?
—Ya cené.
—Me duele tu indiferencia. Perdóname, por favor, te echo tantísimo de menos.

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